Estoy cansada de mis mierdas. Y escribir aquí me ha hecho ver lo cansada que estoy de ellas, porque aquí las hago explícitas… Confieso que mi blog es un disco rayado a veces, justamente por eso. Pero justamente por eso esto es algo que me funciona para descubrirme, ¿no?

De tanto escribir de lo mismo, ¡te das cuenta de algunas cosas!

Estoy cansada de tanto miedo, tanta vergüenza, tanto sentirme menos, tanto… tanto autoboicot, vamos. Todos esos sentimientos seguramente están justificados por lo que he vivido, pero… la vida es la que viene, no la que ha pasado… La pregunta que me hago muchas veces –especialmente por las noches de días complicados– es qué quiero sentir que soy en el futuro.

Tengo la intuición de que el bienestar, sentirme bien, mirar lo conseguido y agradecer… son hábitos. El bienestar es un hábito. Yo ahora no lo tengo: soy muy esclava del ánimo que tengo en cada momento y, con tanto lío, es fácil que me caiga al malestar, al desánimo…

Intento… no me gusta el verbo que voy a usar… intento forzarme a veces a hacer aquello que me trae esa sensación de ser. No me gusta decir forzar, porque me gustaría que fuera espontáneo y no dejo de pensar que los demás probablemente no tienen que hacer ese esfuerzo. ¿Pero qué me queda, no? Al final… es hacer.

¿Hace cuánto que no me toco? Vale, he tenido una temporadita de disforia extraña que –quizás– ha sido por la adaptación a la nueva pauta hormonal…1 o por lo que sea… y ha sido una disforia generalizada con respecto a mi cuerpo en muchísimos sentidos. Se ha ido diluyendo de a poco, afortunadamente, porque hace unas semanas estaba ya elucubrando cosas un poco serias. Bueno, ¿me obligo a masturbarme o qué hago? Tampoco quiero sentir que debo tener un orgasmo, porque esos orgasmos suelen acabar siendo amargos.

El by default mío es horrible. No me gusto cuando estoy pensando cosas que son puñaladas contra mí misma o cuando solo veo aquello que falta de un proceso en vez de lo que he conseguido… Es una visión de todo o nada en la que suelo decidir que la nada impera y no disfruto de lo que sí que existe.

¿Cómo se cambia este chip? Me gustaría saberlo, porque siento que así estoy desperdiciando mis días y no me encuentro en el camino con mi bienestar. ¿De qué me sirve hacer tal o tal otra cosa si, luego, le voy a encontrar pegas igualmente?

Por otro lado, cuando hay cosas que creo que me preocupan o que me gustaría ver si se pudieran hacer de otro modo… me callo. Me da vergüenza comunicar que algo me frustra o quiero entender mejor el proceso. Me da vergüenza porque lo primero que pienso es que estoy exagerando porque sé que lo veo todo negro por defecto. Ya, ¿pero quizás hablar las cosas me ayude a encontrarme mejor y a acostumbrarme a que los demás están dispuestos a ayudar?

Este post tiene más preguntas que respuestas, creo.

¿Cómo dejo de decirme, literal, que “no entiendo por qué la gente me trata espontáneamente de chica por la calle”, como si no me lo mereciera? No es que quiera lo contrario, ni loca… ¿Qué es lo que quiero, una pelea? A veces salgo a la calle pensando que me va a pasar de todo horrible, porque… es que no, no te atrevas a pensar que la vida pueda ser buena, no, menuda ocurrencia, Ari.

Es inconsciente. Cuando me paro, me llevo la mano al pecho, sé que todo es… que no es real. Pero me tengo que dar cuenta de cuándo entro en esa espiral. Si no me doy cuenta, me atrapa incluso durante días. Y me da miedo que yo pueda desaparecer tanto tiempo entre los árboles temibles de un bosque así.

La intención la tengo desde hace mucho tiempo. Lo intento. Creo que lo hago mejor que antes. Si escribo esto es para recordarme que es importante esto, no para echarme la culpa de no estar lo suficientemente bien –eso sería caer en lo mismo otra vez–. De hecho, ahora quiero cambiar de rumbo.

Cielo, que estás mejor cuando estás conectada con ver el placer de las cosas, lo bueno, cuando te miras en el espejo con amor, cuando te cuidas, cuando pones límites, cuando bailas, cuando te compras ropa porque sí, cuando te haces ese cafecito que te gusta tanto, cuando hablas con tus amigas, cuando te expresas, cuando confías… o sea, cuando sacas toda esa energía linda hacia fuera y participas en el amor.

Quizás debería colgar ese párrafo en la pared de mi habitación…

Deseadme suerte. Vivo algo muy bonito y no quiero que mierdas del pasado me lo roben. Estoy cansada y quiero que la guerra deje paso a paz, poco a poco.


  1. Esos cambios de medicación a mí me exigen un tiempo de volver a entenderme, que muchas veces son semanas duras… pero, bueno, no quiero entregarles tanto poder a las hormonas. Al final, cambios de pauta tendré muchos a lo largo de mi vida, así que quiero no ser tan esclava de qué pase conmigo en ese sentido. ↩︎